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Desde la prehistoria el hombre ha construído viviendas elevadas del suelo que servían para protegerlo de la humedad del terreno, de los animales y de las inclemencias del tiempo. Estas construcciones eran los llamados palafitos. El suelo de estas chozas se separaba del terreno con toscos pilotes construidos con troncos de madera.

Todas las civilizaciones han utilizado como pavimentos en suelos y techos de sus viviendas, troncos de árbol que extraían del medio en el cual vivían.

Siglos después de los palafitos, el hombre comenzó a construir diferentes plantas por la superposición de forjados.

En la planta baja se alojaba a los animales y aperos de labranza; el calor que emanaba de los animales servía para entibiar el ámbito para los habitantes del piso superior. Bajo la cubierta se ubicaba la despensa y se almacenaban los granos, logrando así cierto aislamiento térmico.

Esta tipología aún puede verse en algunos pueblos donde se conservan estas construcciones.

Mucho después, en plena revolución industrial, se produjo un gran cambio en la estructura de los edificios. Con el caudal de familias desplazadas de zonas rurales a urbanas, comenzaron a construirse edificios en varias plantas para satisfacer la necesidad de viviendas.

Los forjados fueron evolucionando a partir de ese momento; asumiendo funciones como el aislamiento frente a humedades del terreno, o frente a las inclemencias del tiempo.

Post Author: adminleo

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